La mejor manera de ayudar a un perro con problemas es no sentir pena por él.

Es normal  sentir tristeza cuando ves aun perro que sufre algún tipo de trauma psicológico o  “deformación” física. Como ser humano empatizas y te apiadas de del animal que ha vivido en condiciones inaceptables o a sufrido algún tipo de maltrato físico.

Ahora bien, una cosa es la emoción que te pueda producir y otra bien diferente es la manera de actuar frente a esa situación.

Querer ayudar a un perro sintiendo pena por él no es la mejor de las soluciones. Entiéndeme, no estoy diciendo que no haya que dar amor al animal, pero hay que saber en que momento darlo sino quieres enviar un mensaje equivocado que sólo confundirá al animal.

Para ayudar a un animal con problemas hay que ser muy valiente y dejar los sentimientos de lado, al menos hasta que ya no estés junto a él.

Los perros necesitan personas que les aporten confianza y seguridad, solo así conseguirás que se acerquen a ti y aprendan a confiar viéndote como una figura en la que poder “apoyarse” cuando no se sientan bien, De lo contrario solo reflejarás una energía que para ellos es considerada “débil. ¿Como pueden confiar en ti si proyectas ese tipo de energía?

¿Confiarías tu vida a una persona que siente pena por ti en lugar de confinza? Yo desde luego no.

Hay que armarse de valor y paciencia, hay que mostrarles seguridad y calma, sólo de esa manera se sentirán seguros. Ayúdales actuando como ellos realmente lo necesitan. Y no como tu crees que lo necesitan, he aquí uno de los riesgos de humanizar a los perros.

Ellos tienen su código y manera de entender las cosas, si los respeta, si hablas su idioma, el camino a la rehabilitación está asegurado.