

Cada año pasa lo mismo. Llega junio, empiezan las vacaciones, y las perreras y protectoras de toda España se llenan hasta arriba. Según datos recogidos habitualmente por fundaciones como Affinity, el verano sigue siendo la temporada con más abandonos de animales de compañía en nuestro país. Y paradójicamente, es también la época en la que menos adopciones se producen.
¿Por qué pasa esto? Y sobre todo: ¿por qué podría ser, en realidad, el mejor momento para dar el paso?
Por qué el verano dispara los abandonos
Las razones son casi siempre las mismas, año tras año:
- Vacaciones mal planificadas. Muchas familias no organizan con antelación quién cuidará del perro y, en el último momento, optan por “deshacerse” de él.
- Cachorros de Navidad o primavera que crecen. Los cachorros adoptados o comprados por impulso meses atrás llegan al verano convertidos en perros adultos, más grandes y con más necesidades, y algunas familias no estaban preparadas para eso.
- Cambios de vivienda. El verano es también temporada de mudanzas, y el perro a veces “no encaja” en los nuevos planes.
- Costes del cuidado durante las vacaciones. Las residencias caninas tienen un coste, y algunas personas prefieren abandonar antes que asumirlo.
El resultado es devastador: las protectoras se saturan, muchos perros pasan meses (o años) esperando una familia, y el número de adopciones no crece al mismo ritmo que el de abandonos.
Por qué las adopciones bajan justo cuando más se necesitan
Aquí está la parte más contradictoria de la historia. En teoría, el verano —con más tiempo libre, vacaciones y una rutina más relajada— debería ser una época estupenda para adoptar. Pero ocurre justo lo contrario, y las razones también tienen su lógica:
- Mucha gente piensa que no es buen momento por los viajes (“¿y si nos vamos de vacaciones justo después de adoptar?”).
- Existe la creencia de que adaptar a un perro nuevo en verano es más difícil por el calor o los cambios de rutina.
- Las familias posponen la decisión “para septiembre”, cuando empieza el curso escolar y la vida vuelve a la normalidad.
El problema es que, mientras todos posponemos la decisión, los perros siguen esperando en las jaulas.
Por qué el verano puede ser, en realidad, un gran momento para adoptar
Si estás valorando adoptar, estas son razones reales para no esperar a “que sea buen momento”:
1. Tienes más tiempo para la adaptación inicial
Si tus vacaciones son en verano, es el momento perfecto para dedicar los primeros días —clave para la adaptación— sin las prisas del trabajo.
2. Puedes establecer rutinas desde el primer día
Los primeros días de un perro en su nuevo hogar son fundamentales para crear hábitos: paseos, horarios de comida, zonas de descanso. Tener tiempo libre ayuda muchísimo.
3. Ayudas a descongestionar las protectoras
Cada adopción en temporada alta libera espacio y recursos para rescatar a otro animal que lo necesita.
4. El vínculo se construye igual de bien en agosto que en enero
No existe una “mejor estación” para el vínculo afectivo. Lo que sí existe es una mejor o peor gestión del proceso de adaptación, y eso depende de ti, no del calendario.
Cómo adoptar de forma responsable en verano
Si decides dar el paso, ten en cuenta estos consejos:
- Planifica antes las próximas vacaciones, aunque adoptes en pleno agosto. Si vas a viajar en breve, decide con antelación si el perro viajará contigo o necesitará una residencia de confianza.
- Ten paciencia con la adaptación al calor. Ajusta los paseos a las horas más frescas y asegúrate de que siempre tenga sombra y agua.
- No adoptes por impulso. Habla con la protectora, pregunta por el carácter del perro, sus necesidades y su historia.
- Piensa en el adiestramiento desde el minuto uno. Adoptar es solo el principio: la educación es lo que construye una convivencia feliz a largo plazo.
El papel de la educación canina en una adopción exitosa
Muchos abandonos posteriores a una adopción tienen el mismo origen: expectativas poco realistas y falta de herramientas para educar al perro. Un perro adoptado, especialmente si viene de una situación de abandono o maltrato, necesita tiempo, paciencia y, muchas veces, ayuda profesional para adaptarse.
En Educar Mi Perro Ya, en Barcelona, trabajamos específicamente con perros adoptados para ayudarles a ganar confianza, aprender rutinas y construir un vínculo sólido con su nueva familia. La adopción es un acto de amor, pero también una responsabilidad, y estar bien acompañado marca toda la diferencia.
En resumen
El verano no es “mal momento” para adoptar: es, de hecho, una oportunidad. Lo que de verdad importa es hacerlo con responsabilidad, planificación y acompañamiento.
Si estás pensando en adoptar, recuerda que las primeras semanas de adaptación son clave para que la convivencia empiece con buen pie. En Educar Mi Perro Ya (Barcelona) te ayudamos a que esa adaptación sea lo más fácil posible para los dos: descubre mis clases de educación canina a domicilio.